martes, 16 de febrero de 2010

Hard day.

Hoy fue uno de esos días que huelen a azufre desde que suena el despertador, de esos en los que me siento lastimada, rota y mucho, pero mucho muy estúpida; donde veo la realidad rechinando de limpia y no hay nada que la pueda maquillar.


En varias ocasiones no pude ocultar ese sentimiento de colilla de cigarro y sin control físico se me aguaron los ojos; soy como una hormiga en el metro, aunque trate de esconderme en algún momento veré una suela encima de mí.

Creí haber encontrado la salida, creí haber subido un escalón y hoy me di cuenta que no, de hecho siento que regrese al punto inicial donde el alma se me escalda con un hermoso y aromático recuerdo de no más de dos segundos.

Finalmente y como desde hace más de una década, aparece él telepáticamente dándome una licencia de desahogo hasta el cansancio... hasta que los ojos se duerman con su propia droga y yo vuelva a comprar 100 gramos de coraje para mi despensa personal.

Quisiera encontrar las instrucciones -que muchos guardan celosamente- para olvidar las farsas y las estafas en las que caí, quisiera no escuchar, quisiera encontrar el camino para las escaleras eléctricas, quisiera dejar de suponer, adivinar y decretar obviedades futuras, quisiera comprar una máquina del tiempo.

La pregunta dura: ¿Por qué creí?

2 comentarios:

may dijo...

es mejor tener -aunque entregues todo- y perder, que nunca haber tenido
un día el sol va a brillar y será más lindo que el de antes
saludos
p.d. sonríele a la vida para que te devuelva la sonrisa =D

julieTita dijo...

Gracias May, tienes mucha razón... un día el sol va a brillar...