Ocurren situaciones en la vida en donde uno se pierde a sí mismo... donde saca lo peor, donde se desconoce y se da miedo. Esas situaciones están intermitentes, buscando la ocasión para aparecer y desaparecer cualquier ápice de razón que pudiera existir.
Hay parteaguas en todos lados, en la escuela, en la familia, en el amor, en el trabajo, en las amistades y en cualquier ámbito posible... Es cierto, sirven para crecer y saludar de mano a todos los demonios que viven con nosotros, pero vivirlo es como un pequeño infierno.
