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domingo, 24 de mayo de 2009

Aspiradora mental

Ayer fue uno de esos días para recordar...


A las 7 de la mañana de me despertó el sonido de unas campanas que no me dejaron volver a dormir, se callaron hasta las 9:30.

La vista era deprimente, y cada rincón de mi casa guardaba -además de mugre- recuerdos que sólo lastimaban...
La alfombra ahora tenía toques blancos con una capa de kleenex duros  del dolor de algunos días, discos tirados, una jerga mojada, botellas vacías, un vaso medio lleno, fotos, pastillas, un impermeable rosa... y una hoja amarilla a rayas que me observaba pero sin yo poder observarla a ella.

La cocina era un espacio 'conservado'... estaba todo absolutamente igual, los mismos platos sucios, los mismo vasos, la misma basura, todo como se había dejado pues yo era incapaz de quitarlo... y un corazón hecho cenizas junto a un tenedor.

La alcoba era lo peor (según Víctor), no lo dudo. Dormía ahí sólo porque -por alguna extraña razón- estos días eran más fríos de lo normal y aunque traigo cuatro suéteres, no he podido dejar de titiritar. La mayoría de las cosas propias de una alcoba estaban en el piso, ¿por qué yo iba a ser la única? A final de cuentas, es mejor aventar todo, patear un colchón, pegarle a una almohada y gritar entre las sábanas...

En el baño sólo destacaba un elemento, junto a la taza, una llave... no sé cómo llegó hasta ahí pero yo no podía levantarla, en serio, no podía.

Y de repente Víctor llegó, con un garrafoncín de agua, un sobre de saborizante de horchata, limones y una jarra muy bella... miró todo y sólo decía -no mames, julieta, no mames-. Seguramente yo ya no lo veía y sólo terminaba diciendo que los kleenex tenían mocos. Preparó un agua de horchata con limón bastante exótica y comenzó...

Limpió, talló, barrió, trapeó, sacudió, guardó, recogió, lavó, cantó, rió y logró hacerlo conmigo también. Era como un hada madrina, de repente mi alcoba se veía diferente, se respiraba diferente, se sentía diferente... la llave desapareció, la ropa se guardó, la cama se tendió, los libros cambiaron de lugar... era como abrir un regalo sorpresa.

Pasó a la sala y Don Koala llegó... era extraño, pero ahí estaban, dos personas al menos un poco preocupadas por mí... Víctor tomó la hoja amarilla, expliqué lo que era y sin pensarlo la deshizo en segundos; era como si me hubieran pegado por atrás y yo ni cuenta me había dado. Me fui caminando rápidamente a mi alcoba mientras seguía escuchando el sonido y los ojos se me llenaban de agua, no podía chillar como lo había hecho, así que respiré y salí nuevamente. No lo podía creer, no pensé que eso fuera a pasar y pasó; eso que tanto me lastimaba ver ya no estaba...

Me tocó aspirar la alfombra, me gusta mucho hacerlo y me ayudó, la limpié con mucho coraje y creo que quedó mejor (aunque ahorita ya no se note). Lo demás se fue a la basura, incluyendo el corazón hecho cenizas y los deseos amarillos.

Estoy en un momento bien distinto a todo lo que he vivido, eso me gusta porque algo debo aprender, lo que no me gusta es estar sufriéndolo tanto y de esta manera. Tengo el poder de decisión, puedo hacer lo que yo quiera y eso me da miedo y es peligroso... ahora yo soy la que decido qué quiero vivir, cómo lo quiero hacer y con quién... y la verdad, no lo sé... o sí.

La pregunta aspirada: ¿Aguantaré al miércoles?

jueves, 19 de marzo de 2009

Magia...


Así, como por arte de magia, hoy llegó un genio (que no estoy segura que haya salido de una lámpara) y me concedió tres deseos...

Ahora ya tengo espejo en la puerta de mi closet, sí, quedó un poco inclinado a la izquierda, pero el auto adherible que traía impide despegarlo y recolocarlo de una manera centrada... no importa, estoy feliz porque ya tengo espejo grandote para verme mejor... He ahí mi primer deseo.

Hacerme saber que no estoy sola y recordarme que los abrazos -aunque tardíos- siempre llegan, fue mi segundo deseo... lo mejor es que no vienen solos, traen a las palabras de acompañantes y a la risa de conductor... Lo fue, un segundo gran deseo.

Dejo atrás los vasos de plástico y doy la bienvenida a cuatro preciosos vasos de vidrio (en realidad yo sólo hubiera querido dos, pero ante la insistencia qué hace uno)... no es ni mi refri, ni la estufa, ni el microwave, ni una cajonera, ni una sala, pero son cuatro preciosos vasos de vidrio que hacen que sienta que tengo mi espacio ahora más completo, bello y feliz... Así completé el mágico tercer deseo.

Como buen acto de magia, todo en un instante desapareció... aquí vuelve de nuevo la realidad, los pensamientos, las especulaciones, los recuerdos y un par de almohadas naranjas en la madera... aquí está otra vez la realidad.

La pregunta mágica: ¿Por qué no existe el genio de la lámpara y me cumple sólo un deseo?

domingo, 31 de agosto de 2008

August Rush...

Luego de casi dos meses, ayer sábado por fin vi August Rush, un filme que me obsequiaron y que por 'angas o mangas' no había podido ver. Por esta película mi botica emocional se llama 'Escucha tu destino' y ayer supe por qué se llamaba así.

Las personas que me conocen, saben que chillo con casi todo el séptimo arte, hay quienes no creen que Monsters Inc. me hizo chillar, sí, ridículo para algunos pero es la verdad. Sé que soy sensible a ultranza y que mis sentimientos son muy difíciles de esconder, sin embargo, estos días todo eso se ha potenciado como nunca lo pensé.
Achicopalada, con mi pijama rosa con bolitas blancas (ya lo saben, mi favorita), me tiré en el sillón de la sala, prendí mi X-Box y metí August Rush... No fue la excepción y sí, durante toda la película algunas gotitas de agua se escaparon de mis ojos aunque yo no quisiera. No sé si la persona que me obsequió esto sabía el significado y todo lo que movería en mí 'Evan Taylor', no lo sé, pero intencional o no logró -una vez más- que sintiera ese licuado de emociones que acostumbra.
Si les gusta el cine romántico y melodramático seguro esta película les vendrá bien, es la ópera prima de un director gringuín llamado Kirsten Sheridan y me parece que cumple al 100 con el principal objetivo de un cineasta: entretener. Sin embargo, creo que va más allá de eso, no es una película palomera sin historia o trama de esas que quieres que termine lo más pronto posible, sino que logras involucrarte con cada escena de la cinta.





Para alguien cursi como yo, es una película ideal que conjuga sentimientos, diversión, lágrimas, besos, entrega, sueños y lo más importante MÚSICA!! El estambre que teje toda esta historia es la música (pueden imaginar lo que esto significa para mí ¿no?). Todo parte a raíz de la música, los sueños y el necesitar hacerlos realidad, tal y como he tratado de vivir desde que lo recuerdo. Por supuesto, el soundtrack (que ya tengo) es extraordinario y mucho muy recomendable.


'No es coincidencia...' es una de las frases de este filme y siempre lo he creído así, las coincidencias no existen. Todo vive en el lugar y momento preciso, cada uno de nosotros sabemos si queremos aprovechar y aprendemos o simplemente aceptamos y no afrontamos... Gran lección de Evan Taylor quien a pesar de nadar contracorriente, siempre creyó en sus sueños y en la realización de éstos. Creo que me hace falta un poquito de eso...
No soy crítica de cine ni pretendo serlo, pero cuando puedan y quieran disfrutar de una linda historia vean August Rush, si no les gusta, pueden reclamarme, lo acepto.



Esta película de portada roja me dejó pensando más de lo que he estado pensando, Moby regresó y sigue presente, sigue y sigue y sigue... Aún así, gracias por la película, me encantó (supongo que lo sabías) y ahora entiendo por qué es una de tus favoritas, tienes buen gusto hasta eso, ja!

La pregunta cinematográfica: ¿Cómo le puedo hacer para yo también hacer mis sueños realidad?

miércoles, 13 de agosto de 2008

Dejar de ser no es dejar de estar...


Una lagrimita en solitario comienza su recorrido... una más la quiere secundar... No no no, qué onda, a dónde van, ustedes se me quedan ahí donde dicen que es la ventana del alma...

Hoy ha sido uno de los días más pesados que he tenido en toooooda mi vida, TO-DA!! sí sí, leyeron bien y no exagero. Llevo más de 40 horas despierta y acabo de llegar a casa, por fin. 

Pareciera que la espalda es cómplice de estos charquitos en mis ojos, me está matando; la panza me grita pero mi cansancio grita más fuerte sólo que esta vez no quiero dormir, tengo miedo de soñar... El alma me está pesando, se me está trozando y aparte la estoy viendo caer, la veo estrellarse en mis pies.

En Silencio, por primera vez mis impulsos guardaron silencio, se callaron, vaya que lo he aprendido bien, seguro estaré en el cuadro de honor... Qué bien me hizo hablar con la rata de coladera, lo necesitaba y mucho... Por fin pude sudar todos mis fracasos con alguien y sin duda, no pudo haber sido con otra persona; me rompí como hoja seca, no lo pude evitar, estaba tan débil como una pestaña en el pulgar y no podía, no lo entendía, no lo creía...

Odio tener un sexto sentido que lo único que hace es adelantar noches de insomnio, cajas de kleenex y días de ficción... Odio saber que lo sabía y llorar lo que lloraré. La desesperación me acaba de meter otro gol, el cansancio comienza a bostezar y la tristeza acaba de hacer su check-in, se acaba de registrar. Los nervios pagaron la mejor habitación que tengo y al parecer no tienen fecha para salir; mi falta de aire y mi asma deliberada delatan a mi destino, yo ya nada puedo hacer...

...Me siento como una gran farsante y sin duda soy una gran actriz... jamás alguien se habría sentido tan fuera de sí, tan falsa... soy una copia mal hecha de mí misma, una calca barata y desigual...

Como dijera Lucybell: "Juro que eres un milagro"

La pregunta: ¿Cómo no terminar haciendo locuras sabiendo que la cordura es el enemigo a vencer?

Hoy me atreveré a realizar una segunda pregunta: ¿Y la transparencia dónde quedó?