lunes, 12 de abril de 2010

Malteada de pistacho.


Terminamos yendo a Roxy de Tamaulipas, él por un helado de plátano y yo por una malteada de pistacho... muy buena aunque un poco letal para mí por aquello de la intolerancia a la lactosa... Le conté de la machucada que me dieron, le enseñé mi rodilla morada y reímos pensando en helados sabor caldo de pollo...

Yo decía que caminábamos sin rumbo, él decía que 'paseábamos' mientras yo planeaba mi próximo negocio 'El Exceso' (me hará millonaria)...

Así sucedió hasta que caímos sin querer a Teavana y él dijo -me lo chingo-, entramos y después de observar concienzudamente la carta exótica que en lugar de ayudar confunde más, decidimos pedir un té negro (él) y uno de menta (yo); ya entrados en gastos también le entramos al panqueque de arándano...

Hablamos de mi 'doble personalidad' negada en todo momento por mí, de mis emociones vacías, de las recaídas, de los reality de ópera, de mis citas psicológicas y de lo bueno que estaban los tés y el panqué...

Llegó un homosexual sidoso ofreciendo pensamientos (que por cierto los baja en www.protectoresdepantalla.com) para sacar 'pa la medecina cara' , él le dio unos cuantos pesos, agradeció y se fue... yo me quedé con el pensamiento que paradójicamente se llama 'Vive Feliz'.

Salimos del lugarcito del té y seguimos 'paseando' y como mi termostato siempre me hace quedar mal, le arrebaté su chamarra y me la puse... seguimos 'paseando' interrumpidos de repente por mis dolores de pierna...

Confesé mi baile exótico, seguimos caminando, me dijo algo que me pegó y fuerte, encontramos un lugar paradisiaco de cervezas internacionales y seguimos 'paseando' para encontrar Nuevo León... me hablaron, hice corajes, colgué y seguimos 'paseando'... me tropezaba y preguntábamos hilarantemente '¿todo bien? ¿Por allá? y reíamos... Llegamos al sitio de taxis, esperamos un momento, llegó el mío, nos despedimos y cada quién agarró nuevamente su ruta...

La pasé muy bien, hace tanto tanto tanto tiempo no me daba ese chance y no estuvo nada mal, me reí, saboreé, y aunque salí regañada estuvo chévere... creo que debo hacerlo más seguido.

La pregunta de pistacho: ¿Cómo pueden secarse las lágrimas? ¿Qué tan anónimos son los anónimos?


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