jueves, 13 de mayo de 2010

Hipersensibilidad.


Nunca he negado que chillo más que un recién nacido, no lo pienso hacer jamás porque la mentira sería equiparable a decir que soy güera en realidad... Hoy sí me asusté, creo que mis niveles de sensibilidad están desbordándose...


Si enumerara las cosas, hechos, personas o cualquier circunstancia que me hace llorar no terminaría y seguramente se burlarían de mí.

Por ejemplo, mi hermano se ríe tanto cuando lloro al ver un perro callejero cojeando, simplemente no puedo, las lágrimas salen así... o cuando veo a alguien que tiene un tic, sí sí, un tic [movimiento involuntario de alguna parte corporal], en verdad se me hace un nudo en la garganta, la panza y el corazón y tengo que taparme para que no me vean chillar... No puedo ir a un autoservicio donde los 'cerillos' sean viejitos, no es broma, se me quiebra todo!!

¿Ridícula? ¿Exagerada? ¿Maniática? No lo sé, pero es algo que no controlo, es un sentimiento que me rebasa...

Asimismo, las películas son un gran ejemplo de ello: Monsters Inc., Nemo, Toy Story, Shrek, El Rey León y bueno, la que se lleva las palmas Where the wild things are [durante el vuelo a Bogotá], me arrebataron no una ni dos sino muchas lagrimitas [lagrimotas realmente] que secaba antes de que se dieran cuenta. Pongo esos ejemplos porque son los más... cómo decirlo... 'raros'; nadie llora con eso, pero a mí me acarician la fibra más escondida... Nada tiene que ver con películas tristes, al contrario...

Hoy fue el acabose, me he vuelto inmune a las burlas de esto, así que cada quien puede pensar lo que guste... Premiere de Robin Hood cortesía del editor de foto de Cine Premiere, cinito en Reforma, súper creída por mis papos verdes y mi cinturón guatemalteco, tweeteando de todo con @rufovazquez, riendo y esperando el inicio del filme... todo iba perfecto, bien emocionada [como si estuviera dentro de la película], le pellizcaba el brazo al antes mencionado, comentaba en voz bajita y bueno, yo feliz aunque comencé a advertir lo que podía pasar y pasó.

Llegó la escena y no pude, simplemente me volteé y comencé como niña... salían y salían y salían y por más que me secaba no podía parar; le decía al dueño de Lula 'no puedo ver esto, estoy llorando mucho' y seguía [seguramente él tuvo miedo, quizás hasta me desconoció en ese momento]. Aquí entre nos, sí me sentí avergonzada, no era posible que estuviera llorando así, en el cine, con una cinta que escenificaba el siglo XII... simplemente, no pude.

Soy hipersensible a lo que me rodea, siento todo y siento por todos, creo que no es tan bueno eso, ¿o sí? Amigos, si después de este relato se alejan, lo entenderé.

La pregunta chillona de la hipersensibilidad: ¿Existe una película con la que no haya llorado?

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